Manual de Reparaciones

Cómo reparar una televisión con imagen oscura pero que tiene sonido

Un sábado por la tarde, de esos que huelen a tierra mojada aquí en Toluca, un vecino me trajo su tele de 50 pulgadas. Me decía que el aparato estaba 'vivo' porque se escuchaba el partido de fútbol clarito, pero la pantalla estaba más negra que el café que me tomo en la mañana. Es el clásico problema que a muchos les saca un susto pensando que ya perdieron su inversión, pero la verdad es que, si tienes paciencia y no te tiembla la mano, casi siempre tiene remedio.

Yo no soy técnico titulado ni tengo un taller con letrero luminoso; soy el que abre las cosas para entender cómo funcionan. A veces me salían mal, pero después de echar a perder un par de aparatos hace unos meses, le agarré el modo a esto de las pantallas. Eso sí, antes de meterle mano a cualquier cosa que vaya al enchufe, lo primero es la seguridad. Si no te sientes cómodo viendo cables o te da miedo la corriente, mejor llévale la tele a un profesional. Yo aquí te cuento cómo lo hago yo, bajo mi propio riesgo y con lo que he aprendido a base de toques y tutoriales.

El diagnóstico de la linterna

Lo primero que hice con la tele del vecino fue lo que yo llamo la 'prueba de fuego'. Con la tele prendida y el volumen arriba para saber que sí está funcionando el cerebro del aparato, agarré la linterna del celular y la pegué directito al cristal de la pantalla. Si mueves la luz de un lado a otro y alcanzas a ver una imagen 'fantasma' muy al fondo, como si fueran sombras moviéndose, entonces ya la hicimos. Eso significa que el panel de imagen sirve, pero los focos que lo alumbran por detrás, lo que llaman el backlight, se fundieron.

Prueba de la linterna en una pantalla de televisión para detectar imágenes fantasma

Si por más que le pases la luz no ves nada de nada, ahí sí ya es cosa de la tarjeta principal o el panel mismo, y eso ya son palabras mayores. Pero en este caso, las figuras se movían. Es como si tuvieras una ventana con la persiana cerrada: el paisaje está ahí, solo falta que entre luz. Confirmado el fallo, lo siguiente es el desarmado, pero antes, un paso que nunca me salto: desconectar todo y esperar unos 10-15 minutos. Los capacitores grandes de la fuente de poder guardan electricidad suficiente para darte un buen sacudida aunque la tele esté desenchufada. Hay que darles tiempo de que se descarguen solitos.

Abriendo la caja de Pandora

A mediados de mayo me tocó una tele que tenía como un millón de tornillos. El secreto aquí es el orden. Yo uso las tapitas de los garrafones para ir separando los tornillos: los de la carcasa en una, los de las tarjetas en otra. Al quitar la tapa trasera, lo primero que te llega es ese olor a polvo viejo y estática que sale después de años de estar cerrada. Es un olor seco, muy particular de la electrónica.

El peligro real no está en los cables, sino en el cristal. Para llegar a las luces LED, tienes que quitar el marco de plástico y levantar el panel de vidrio. Es increíblemente delgado. Hace un tiempo, mientras levantaba uno, escuché un 'crack' de plástico seco y se me subió un sudor frío por la espalda; pensé que había roto el cristal. Por suerte solo fue una grapa, pero el susto no me lo quitó nadie. Si el panel de tu tele viene pegado con cinta de doble cara muy fuerte, mi consejo es: ni le muevas. Si rompes el cristal, la tele ya solo sirve para refacciones de las tarjetas.

Por qué un solo foco apaga toda la fiesta

Una vez que quitas el panel y unas hojas blancas que parecen de plástico (que sirven para que la luz se vea parejita), te encuentras con las tiras LED. Aquí es donde entra la ciencia de las luces de Navidad viejas. Estas tiras suelen estar conectadas en lo que llamamos un circuito en serie. Esto significa que la corriente tiene que pasar por todos los focos uno tras otro. Si uno solo se quema y se abre, el valor de la corriente en todo el circuito se vuelve 0.

Tiras de luces LED internas de una televisión con un diodo quemado

Para saber cuál es el culpable, uso un probador casero o el multímetro. Los LEDs de estas pantallas suelen ser de un voltaje estándar de diodos LED de 3V o 6V. Si les pones un poquito de corriente y no prenden, ya encontraste al traidor. En la tele de mi vecino, después de un par de semanas de buscar el repuesto exacto, encontré que solo un LED tenía un puntito negro diminuto, como una quemadura de cigarro. Ese puntito era el que tenía a toda la familia sin ver las noticias.

El secreto que nadie te dice: los capacitores

Aquí es donde mucha gente se equivoca. Cambian las tiras LED, la tele prende y a los tres meses se vuelve a fundir. Yo aprendí, después de mucho leer y echar a perder, que reemplazar los LEDs no siempre soluciona el problema de raíz. Muchas veces el fallo viene de la fuente de alimentación. Los condensadores o capacitores se van desgastando por el calor y el sobrevoltaje, y empiezan a mandar picos de luz que terminan quemando los focos nuevos.

Condensadores en la placa de la fuente de poder de una televisión

Si ves un capacitor que está 'panzón' o inflado de arriba, cámbialo de una vez. Es una pieza que cuesta unos cuantos pesos y te asegura que la reparación dure años y no semanas. Es como cambiarle las llantas al carro pero no revisar por qué se están desgastando chueco. Siempre hay que mirar la placa de poder con buenos ojos y buscar manchas de calor o piezas que huelan a quemado.

Por cierto, si te gusta arreglar cosas de la casa y ya le perdiste el miedo a desarmar, tal vez te interese saber cómo limpiar y reparar la bomba de desagüe de lavadora tapada, que es otro de esos problemas que parecen el fin del mundo pero se arreglan con un poco de maña y limpieza.

El momento de la verdad

Después de cambiar las tiras completas (porque yo prefiero cambiar la tira entera que andar soldando foquito por foquito, queda más parejo), toca armar todo de regreso. Es como armar un rompecabezas donde las piezas son de cristal. Hay que fijarse que el panel asiente perfectamente en su marco antes de poner los tornillos. Si queda un milímetro fuera de su lugar y aprietas el marco, adiós pantalla.

Cuando terminé con la tele del vecino, la conecté y le piqué al botón de encendido. Ver el logo de la marca brillar de nuevo sobre el fondo negro es una satisfacción que no se paga con nada. El vecino recuperó su tele y yo me gané un par de refrescos y la tranquilidad de que el aparato no terminó en la basura. Eso sí, siempre les digo: si la imagen empieza a parpadear o se ve azulada, es mejor apagarla y revisarla antes de que el daño sea mayor. La electricidad no tiene palabra de honor, pero si la respetas y le entiendes el modo, puedes hacer que tus cosas duren mucho más tiempo.

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