Manual de Reparaciones

Pasos para cambiar el capacitor de una lavadora que no gira

Una tarde nublada de esas que calan en Toluca, a mediados de diciembre, un vecino me buscó porque su lavadora solo hacía un zumbido triste. Era un fin de semana lluvioso, de esos donde la ropa se acumula y la humedad no perdona. Me decía que el aparato se llenaba de agua lo más bien, pero al momento de empezar la chulada del lavado, nomás se oía un 'mmm' bajito, como si quisiera arrancar pero no tuviera fuerza.

Yo no soy técnico titulado ni electricista con licencia, que quede claro. Lo que sé lo he aprendido echando a perder y viendo tutoriales en esas noches donde el frío no deja dormir. Pero ese ruido de 'abejorro' lo conozco bien: es el síntoma clásico de que el motor está recibiendo corriente, pero el capacitor, que es el que le da el empujón inicial, ya entregó el equipo. Es como tratar de arrancar un coche de los viejos sin batería; el motor quiere, pero no tiene el chispazo.

¿Cómo saber si es el capacitor o algo peor?

Antes de que se emocionen quitando tornillos, hay algo que siempre les digo a los que se acercan a preguntarme: cambiar el capacitor es inútil si no verificas primero el sensor de carga o el interruptor de la tapa. Esos dos suelen fallar y replican casi los mismos síntomas. Si el interruptor de la tapa está mal, la lavadora ni siquiera va a intentar hacer el zumbido en muchas marcas; simplemente se queda muerta.

Pero si escuchas ese esfuerzo del motor, ese zumbido que parece que se va a calentar, entonces sí, lo más probable es que sea esa pieza cilíndrica la que está fallando. Hace un par de semanas me pasó con otra máquina donde el dueño ya quería comprar motor nuevo. Le dije que se aguantara, que primero revisáramos lo barato. Un motor es una inversión fuerte, mientras que el capacitor es una pieza que se cambia rápido si uno le sabe agarrar el modo.

Manos quitando los tornillos de la tapa trasera de una lavadora

Seguridad: El respeto a la corriente

Aquí es donde la gente se equivoca y se lleva un susto de los buenos. Lo primero, y esto no es negociable, es desconectar la lavadora de la luz. Pero ojo, que el capacitor es mañoso: aunque el cable esté en el suelo, esa pieza guarda energía. Es como una pila que se descarga de golpe si la tocas mal. Yo siempre siento ese ligero cosquilleo de nervios en la punta de los dedos al acercar el destornillador para descargar los bornes, porque sé que si me confío, el 'toque' me va a despertar hasta los antepasados.

Para trabajar tranquilos, después de quitar la tapa trasera (que suele ser un puñado de tornillos de cabeza hexagonal), hay que localizar el cilindro. Normalmente está cerca del motor o atornillado al chasis por la parte de abajo. Antes de desconectar los cables que le llegan, usa un destornillador con mango bien aislado y toca al mismo tiempo las dos terminales metálicas del capacitor. Si tiene carga, vas a oír un 'tronido' seco. Si no suena nada, igual mantén el contacto unos segundos. No queremos sorpresas desagradables a mitad de la chamba.

Desmontando la pieza dañada

Una vez que estamos seguros de que no hay corriente, hay que fijarse bien en cómo van los cables. Yo siempre tomo una foto con el celular, porque luego uno cree que se va a acordar y a la mera hora ya no sabe cuál era el positivo o si el orden importaba. En los capacitores de arranque de lavadora, muchas veces no importa la polaridad, pero mejor no jugarle al vivo y dejarlo igual que como estaba.

Al desmontar la pieza en aquella lavadora del vecino, no necesitamos ni usar el multímetro que a veces me prestan. En cuanto lo tuve en la mano, el olor fue el delator: un olor penetrante a químico quemado, como a plástico rancio. Además, al tacto se sentía pegajoso por un aceite que escurre cuando se revientan por dentro. Si ves que el plástico está inflado o que la parte de arriba (donde están los conectores) se ve 'panzona', ya no le busques: ese componente ya pasó a mejor vida.

Descargando un capacitor de lavadora con un destornillador para seguridad

Entendiendo los números en la carcasa

Aquí es donde entra la parte de fijarse bien en lo que compramos. No todos los capacitores son iguales. Tienes que leer lo que trae impreso. Lo más importante son los microfaradios, que se escriben como 'uF'. En la mayoría de las lavadoras de carga superior que he arreglado por aquí, usamos una capacidad de arranque estándar de 45 uF.

También hay que ver el voltaje de operación nominal. Por lo general, vas a ver que dicen 250 VAC. Si compras uno de menos voltaje, se te va a reventar en la primera lavada. La tolerancia de capacitancia suele ser del 5%, lo cual es el margen de error normal de fábrica. Si el que quitaste es de 45 uF, compra uno exactamente igual. Si le pones uno más grande pensando que va a tener 'más fuerza', lo único que vas a lograr es calentar el embobinado del motor y quemarlo, y ahí sí, sale más caro el caldo que las albóndigas.

Capacitor de lavadora dañado e inflado junto a un repuesto nuevo de 45uF

Instalación del repuesto

Poner el nuevo es la parte más sencilla si hiciste bien la tarea de la foto. Simplemente conectas los cables en sus terminales. Asegúrate de que los conectores (que solemos llamar 'zapatas') entren bien apretados. Si sientes que entran muy flojos, dales un apretoncito ligero con unas pinzas antes de meterlos. Una conexión floja genera calor, y el calor es el enemigo número uno de la electrónica. De hecho, la vida útil de estos aparatos se reduce mucho si operan por encima de su temperatura normal, que suele andar por los 70 u 85 grados.

A veces, estas fallas eléctricas se parecen a lo que pasa con otros aparatos; hace poco escribí sobre cómo arreglar un microondas que no calienta pero sí prende, y el principio de no confiarse de los componentes que guardan carga es el mismo. Siempre hay que tenerles respeto, pero no miedo.

La prueba de fuego

Antes de cerrar todo, yo suelo acomodar los cables con unos cinchos de plástico para que no anden bailando o, peor aún, que no rocen con la polea del motor o la banda. Si un cable se pela por el roce, vas a tener un corto circuito que te va a botar las pastillas de toda la casa. Una vez que todo está en su lugar y el capacitor nuevo está bien atornillado a la base, conectamos la luz.

En el caso de mi vecino, pusimos la lavadora en ciclo de lavado. En cuanto escuchamos el primer giro fuerte del agitador, el vecino respiró aliviado. Ese sonido de la tina moviéndose con ganas es música para mis oídos. Ya no era el zumbido triste, sino el ritmo normal de una máquina que recuperó su fuerza. Es increíble cómo una pieza tan pequeña puede dejarte sin ropa limpia por semanas.

Conectando los cables al nuevo capacitor de arranque del motor

¿Cuándo mejor llamar a un profesional?

Miren, yo les paso el tip porque me gusta ayudar, pero hay que saber reconocer los límites. Si después de cambiar el capacitor la lavadora sigue zumbando y no gira, o si ves que sale humo del motor, ahí ya no le muevas. Podría ser que el motor monofásico tenga un corto en las bobinas internas o que la transmisión esté amarrada.

También, si al abrir la tapa trasera ves que hay agua chorreando directamente sobre los cables, ni se te ocurra meter la mano. El agua y la electricidad son una combinación que no perdona. En esos casos, mejor busca a un técnico de esos que traen su equipo completo y saben cómo sellar fugas de la tina. Yo siempre digo: si el problema está en la pared o en el tablero de fusibles, llama a un electricista de verdad. Mi maña llega hasta el aparato, de la clavija para adentro.

Agitador de lavadora girando correctamente después de cambiar el capacitor

Al final, arreglar las cosas uno mismo da una satisfacción que no se paga con dinero. Es entender cómo respira la máquina y darle una segunda oportunidad. Aquella lavadora del vecino sigue funcionando perfectamente hasta finales de marzo, y cada vez que paso por su casa y escucho el motor trabajando, me acuerdo de ese olor a aceite quemado y me da gusto saber que con un poco de paciencia y cuidado, pudimos evitar que ese aparato terminara en el fierro viejo.

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