Manual de Reparaciones

Cómo revisar los relevadores de un carro que no quiere encender

Un relevador que hace "clic" y uno que se queda completamente mudo no cuentan la misma historia, aunque los dos dejen el carro sin encender. Esa diferencia es la primera pista real en el diagnóstico de fallas eléctricas básicas del sistema de arranque, y es justo donde la mayoría se pierde: se van directo a cambiar la marcha o la batería sin haber revisado antes la cajita de plástico que manda la orden.

Esa cajita es el relevador, uno de los componentes más subestimados de la mecánica automotriz cuando el carro no arranca. Antes de gastar en piezas caras vale la pena entender que un relevador del carro es apenas un interruptor que se activa con electricidad en lugar de con el dedo: deja pasar una corriente fuerte usando una señal débil.

Relevador mudo o relevador con "clic": dos diagnósticos distintos

Cuando el carro no arranca hay dos escenarios que se sienten parecidos pero significan cosas distintas. En el primero, el relevador no hace ningún ruido ni vibración al girar la llave, lo que casi siempre apunta a un fusible fundido, a un switch de encendido gastado o a un cable roto antes de llegar al relevador. En el segundo, el relevador sí hace su ruidito seco, pero el motor de arranque sigue sin moverse, lo que casi siempre señala que los contactos internos ya no dejan pasar la corriente aunque se toquen.

Diferenciar estos dos casos ahorra horas de trabajo inútil. Cambiar piezas a lo tonto sin saber en cuál de los dos escenarios estás parado es la forma más rápida de terminar comprando una marcha nueva cuando el problema real cabe en la palma de la mano.

Cómo sentir el clic sin sacar el multímetro

Doroteo, vecino del mismo fraccionamiento, me tocó la puerta una vez porque su carro se había quedado sin dar ni un intento de arranque. Las luces prendían normales, pero al girar la llave no había ni un sonido cerca del motor. Puse el dedo índice sobre el relevador de la marcha, el que en el diagrama de fusibles suele venir marcado como "Starter Relay", mientras él giraba la llave.

Dedo índice tocando un relevador negro en la caja de fusibles, prueba manual de electricidad básica del carro

Lo que se busca ahí es una vibración corta y seca contra la piel, casi un golpecito, que indica que la bobina interna jaló el platino. Con el carro de Doroteo no sentí nada, ni una sola vez, y eso ya apuntaba más al switch o a un fusible que al relevador mismo. Antes de sospechar del relevador siempre reviso ese tramo del circuito, algo que dejé explicado con calma en cómo diagnosticar fallas eléctricas en el sistema de un carro usado.

Antes de meter la mano cerca de esa caja conviene apagar el motor por completo y sacar la llave del switch, no dejar el carro en posición de encendido intentando arrancar mientras alguien más tiene los dedos adentro. La prueba del tacto se hace con el sistema quieto entre un intento y otro, nunca con el motor de arranque forzando al mismo tiempo que tocas el relevador.

Los números en las patas: identificar 85, 86, 87 y 30

Sacar el relevador y voltearlo ayuda a entender qué está pasando por dentro. Casi todos traen grabados los mismos números junto a las patas metálicas, y no son decorativos. Las patas 85 y 86 son los extremos de la bobina, por donde entra la señal de mando; la pata 30 trae la corriente fuerte directo desde la batería, y la 87 es la salida hacia lo que se quiere encender, en este caso la marcha.

Pines metálicos 85, 86, 87 y 30 de un relevador automotriz, diagnóstico de fallas eléctricas paso a paso

Con un multímetro en mano, tocar las puntas contra 85 y 86 dice bastante: si la aguja no se mueve y marca resistencia infinita, la bobina se rompió y ese relevador ya sirve nomás de repuesto para desarmar. Si marca casi cero, hay un corto adentro y probablemente ya se fundió un fusible en el camino. Lo normal es una resistencia baja pero clara, ni un extremo ni el otro, y ahí entra la misma lógica de probar continuidad eléctrica que uso para revisar un termostato en otros aparatos, aunque ese ya es tema de otro día. No hace falta un multímetro caro de muchas funciones para esta prueba: el modelo básico y económico que se consigue en cualquier tienda de refacciones mide esto igual de bien, y es de las herramientas más subestimadas que traigo en la cajuela.

El truco de cambiar relevadores idénticos

Cuando no hay multímetro a la mano, hay otra forma de descartar sin arriesgar nada: muchos relevadores del mismo carro son intercambiables si comparten el mismo diagrama impreso en la carcasa. El del claxon casi siempre es igual al de la marcha o al de la bomba de gasolina. Cambiarlos de lugar y ver qué función deja de responder es una manera rápida de aislar el problema sin abrir nada más.

Mi vecino Porfirio Nájera, ya jubilado, se pone necio cada vez que alguien quiere tirar una pieza así nomás: dice que un relevador con tornillos y patas de metal todavía puede dar varios años más si el problema real está en otro lado, y la verdad casi siempre tiene razón. Por eso prefiero intercambiar y probar antes de mandar cualquier cosa a la basura.

Eso sí, nunca intercambies relevadores con diagramas distintos o con diferente número de patas, aunque parezca que embonan en el mismo hueco. Mandar una carga pensada para treinta amperios a un circuito que aguanta mucho menos puede soltar humo de verdad. Y antes de andar cambiando piezas de un lado a otro conviene revisar que la fuente esté limpia, porque a veces el relevador no tiene la culpa sino el sarro en las terminales, algo que dejé aparte en cómo limpiar los bornes de la batería de un carro paso a paso.

Por qué probar el relevador fuera del carro te puede engañar

Sacar el relevador, ponerle dos cables sueltos a una batería y escuchar que hace "clic" no confirma nada. Bajo la carga real que pide un motor de arranque, un contacto interno ya desgastado puede presentar una caída de voltaje que en la prueba de banco ni se nota. El relevador cierra el circuito, pero si por dentro los contactos están oscurecidos por el uso, solo pasan un par de voltios y la marcha no se mueve ni un milímetro.

Multímetro midiendo la resistencia de la bobina de un relevador de carro, prueba de mecánica automotriz sin arriesgar la marcha

Ese desgaste interno también genera calor, y ahí sí hay que tener cuidado con lo que se le pone cerca. Una vez traté de resolver un relevador que se calentaba envolviendo el conector con cinta aislante barata, de esas que se compran sueltas por rollo, pensando que aislaría el punto caliente. A los pocos minutos la resistencia de esos contactos gastados ya había derretido la cinta y dejado el cable pelón otra vez, peor que al principio.

Con la práctica uno aprende a notar esas cosas antes de que truenen. Es la misma sensación de acercar la mano a la resistencia de un calentador de agua para sentir si el calor va parejo y el termostato está mandando la señal correcta: se nota en la piel antes que en cualquier medidor, y ese mismo instinto sirve para saber cuándo un relevador ya se calentó más de la cuenta.

Otro error común es puentear con un clip los agujeros de la base, el 30 con el 87, para forzar el arranque sin pasar por el relevador. Si no sabes exactamente qué terminal es cuál, ese atajo puede mandar corriente directo a un circuito que no la espera y dañar la computadora del carro. En los modelos más nuevos, un descuido ahí sale mucho más caro que el relevador que se quería ahorrar.

Cuándo cambiar el relevador y cuándo llevarlo con un electricista automotriz

Si el intercambio con un relevador gemelo resuelve el arranque, o si el multímetro confirma una bobina rota o en corto, cambiar la pieza por una nueva es suficiente y no hace falta más drama. Ahí el trabajo es prácticamente reemplazar y probar.

El caso cambia cuando ya pusiste un relevador que sabes que sirve y el carro sigue exactamente igual de muerto, o cuando encuentras cables derretidos, conectores quemados hasta la carcasa, o un olor a plástico tostado que sale de un punto distinto al relevador mismo. Ahí ya no es cosa de una pieza sencilla de reemplazar: es momento de llevarlo con un electricista automotriz que tenga escáner, porque seguir probando a ciegas sobre la computadora del carro puede salir más caro que la falla original.

Resolver esto uno mismo da una satisfacción parecida a la de dejar armada una extensión que ya no hacía falso contacto, ese tipo de arreglo chiquito que le gana una batalla al desperdicio, algo que conté con más calma en reparar una extensión eléctrica con falso contacto. Pero conviene no perder de vista que la electricidad del carro carga bastante amperaje: trabaja siempre con el motor apagado, quítate anillos y relojes de metal antes de meter la mano a la caja de fusibles, y si el olor a plástico tostado no viene del relevador sino de un cable o un conector cercano, ahí ya no se trata de seguir probando sino de desconectar la batería y buscar ayuda profesional de una vez.

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